Con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, una servidora de la Iglesia Misionera Príncipe de Paz en Villa Paraguay compartió los momentos de dolor y esperanza que vivió la comunidad al reabrir el templo.
La iglesia había estado cerrada tras la tragedia que golpeó a los fieles, pero ahora, con determinación, decidieron continuar con el legado del pastor Marlon Lora, quien marcó profundamente a la congregación.
“Tomamos la decisión de reabrir porque la obra del Señor continúa. Las pruebas están, pero la iglesia avanza. El pastor siempre decía: ‘Amor por Dios y compasión por las almas’, y eso es lo que queremos seguir”, expresó la creyente.



